PERSONAJE
Enviado pormbarraza el Monday, 18 January a las 12:19:25
Contribución de mbarraza
Por Jose Ramon del Pando |
Por los años de 1883, conocà al señor Armando Soto Tosta, entre las calles de Ignacio Zaragoza e Ignacio Aldama de ciudad de Villahermosa. Tabasco.
Sucedió que Armando Soto caminaba de poniente a oriente y al cruzarse con éste escribidor, intuitivamente lo sujeté por su brazo con mi mano izquierda y le espeté al rostro ¡Usted es jesuita! El me contestó: Fui, acto seguido me presenté con él y le pregunté que a donde se dirigÃa, él me respondió voy a mi domicilio en donde tengo mi clÃnica, le propuse llevarlo en mi automóvil que estaba cerca de ese lugar, aceptó y durante el trayecto permaneció callado.
Lo traté durante seis años y poco a poco fue dejando a un lado su hermetismo, me enteró que faltándole tres años para ordenarse de Sacerdote, fue asignado por la CompañÃa de Jesús a la ciudad de Villahermosa, en donde conoció a una dama que con sus encantos lo sedujo, y al romper el voto de castidad tomó la determinación de abandonar su vocación eclesiástica. Armando Soto de inmediato se refugió en la zona militar acantonada en la ciudad de Villahermosa, dándose de alta como soldado raso, pasando las de CaÃn, pero salió avante, gracias a la disciplina que imprimen a raja tabla los jesuitas. Un Coronel se fijó en el soldado raso, preguntándole que estudios tenÃa él le manifestó que habÃa cursado humanidades, filosofÃa y teologÃa, y que era poliglota, ya que hablaba varios idiomas, como el francés, inglés, alemán y lenguas muertas como el arameo, griego y latÃn. El Coronel sorprendido le hizo que llenara varios test y al constatar los resultados, le propuso que el ejército lo becaba para que se titulara de ingeniero militar y estando a punto de darle una tarjeta para el General Ricardo F. Galindo, el soldado raso le agradeció su interés, pero le insistió que preferÃa cursar la carrera de médico militar, lográndose titular en sólo cuatro años con el grado de Mayor.
Fue asignado a la zona militar de Oaxaca en el litoral del PacÃfico, en donde se encontraba el Escuadrón 201, aprendiendo en sus tiempos libres pilotear aviones. Después de cumplir los años de servicio estipulados por el Ejército Mexicano, solicitó el Dr. Soto su baja y se fue a la República de Argentina en donde estudió y se graduó como fitoterapeuta. Para no alargar las peripecias del Dr. Armando Soto, éste se dirigió a la República Popular de China, con el propósito de aprender el idioma Chino en TientsÃn, en dicha ciudad conoció a un curandero que se dirigÃas a la meseta de Chinghai, hasta la región de Sinkiang Vighur, solicitándole él que lo llevara como ayudante, el curandero chino le advirtió que lo aceptaba, pero en compensación por su trabajo sólo le darÃa la comida. El Dr. Armando aprendió el lenguaje chino que es una alengua tonal consistente en palabras monosilábicas, teniendo el tono mucha importancia, asà como las consonantes y las vocales para expresar el significado, me puso un ejemplo de una silaba que emitÃa cuatro tonos, significaba cuatro cosas diferentes, en cambio la escritura china es muy difÃcil, pues carece de alfabeto, hay un “carácter” completamente distinto para cada palabra, en consecuencia hay que dominar millones de sÃmbolos. Estuvo dos años sirviéndole al curandero, cuando logró darse a entender y comunicarse en la variante de la lengua mandarÃn llamada Kuo=Yu, por sà mismo se encaminó hacÃa el Tibet, pasando por muchos pueblos, cuya gente es sensible a las diferencias entre cada provincia de China y con frecuencia eran muy poco favorables en sus juicios sobre los forasteros. El Dr. Soto se dirigió a Si=Tsang dominadas por las elevadas cordilleras de Kulun y transhimalaya, hospedándose en Lhassa, siendo huésped de los Lamas, en donde le enseñaron que en las meditaciones debÃa destruir la egolatrÃa, la soberbia, el orgullo, demoler la altivez la
Arrogancia, la petulancia, desmantelar hasta socavar la vanidad, el engreimiento por presumir lo mucho que sabÃa, en fin la elación de amarse a si mismo. Su propósito era de ingresar a un monasterio que se encuentra en el Monte Ararat, en donde el Arca de Noé se detuvo en esa tierra firme, después de haber navegado durante 40 dÃas y noches bajo una tormenta constante, hasta que las esclusas del cielo se cerraron y al cabo de 150 dÃas el arca e detuvo en el lugar ya citado en párrafo superior. Armando Soto llegó a la República euroasiática, donde se entrevistó en la ciudad de Ankara con el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa, quién le sugirió que se estableciera en el mismo lugar en donde cometió su falta y que se responsabilizara del niño que engendró en el vientre de aquella mujer tabasqueña. Antes de volver a México, visitó los lugares santos de Jerusalén, el Vaticano, enfatizó en aquella ocasión que estuvo orondo en Toledo, Sevilla y Madrid, España. Cuando llegó a la ciudad de Villahermosa, adquirió una casita para que la habitara la señora Tabasqueña y su hijo y cerca de ese lugar él se instaló su clÃnica y soy testigo de su extensa biblioteca. Fui testigo que desde la cinco de la mañana, decenas de personas de escasos recursos esperaban que dieran las 7 de la mañana, para tomar asiento alrededor de un patio, siendo recibidos sólo 30 enfermos diariamente, cobrándoles $50.00 pesos y cuando el Dr. Soto observaba que alguien no tenÃa recursos económicos, no les cobraba y les obsequiaba las medicinas. Como médico militar dominaba la alopatÃa, como fitoterapeuta sabÃa recetar a los enfermos la yerba adecuada, conocÃa a la perfección otras terapias alternas. No aceptaba que el enfermo lo pusiera en antecedentes de sus malestares, ya que de antemano con sólo mirar al doliente sabÃa que mal le aquejaba, y si el paciente insistÃa en hablar de su enfermedad, él exclamaba: “No necesito enterarme de su opinión, por qué desde que
Usted entró a éste consultorio, supe que padecimiento sufre y como lo adquirió.” Enseguida le detallaba con puntos y comas el mal que portaba en su cuerpo y cómo se lo provocó. Cuata oportunidad tenÃa lo visitaba a fin de aprender de quién sabÃa más, él practicaba la imposición de manos, sabÃa hacer limpias, pasando sus manos desde la cabeza a los pies, haciendo cortes alrededor del aura, pronunciando palabras en idioma chino. Al ganarme su confianza me platicó como habÃa conocimientos en China y en el Tibet logró adquirir a través de la meditación la facultad de la clarividencia. Se explayó al detallarme como se despierta la conciencia, haciendo meditación. Me dijo, mira José Ramón tu sin darte cuenta tienes despierta la intuición, prueba de ello fue que en el mes de marzo de 1983 me sorprendiste, parándome en seco en la calle de Ignacio Zaragoza y me afirmaste que si yo era jesuita, tu sin saberlo tienes despierta la glándula timo que está cerca del corazón. Espero que el dilecto lector no esté enarcando las cejas ó encogiendo los hombros al seguir leyendo este artÃculo, cuando el Dr. Armando Soto me reveló temas que las mayorÃas ignoran. Otras veces conversábamos sobre el propósito de la existencia del hombre y por qué de la existencia del hombre y la razón por la que el hombre se ha vuelto más escéptico y cierra la posibilidad de la verdad a la doctrina católica. Cuándo lo invitaba a comer pescado fresco en la ciudad de ParaÃso, comentaba en son de protesta si ya está determinado por los factores socioeconómicos de los progenitores, que no pueden dar oportunidades de una educación cultural adecuada a millones de mexicanos que están sumidos en la ignorancia. Si todos somos creados por Dios con la misma naturaleza, por que razón, hay personas que se inician en la vida bajo circunstancias tan completamente distintas.
Será cierto que los indigentes al dirigir sus ojos al AltÃsimo, lanzan sus plegarias, quejándose de que nacieron y mueren en la pobreza. Algunos adolescentes que viven paupérrimamente se preguntan, soy yo responsable de mà propia vida y de mà dependerá cambiar mi situación económica, esos jóvenes que razonan bien exclaman: ¡Basta ya! De culpar de mis propias dificultades al gobierno o a mis progenitores, yo con mi voluntad saldré adelante. Le interrumpà diciéndole convendrÃa reintroducir la noción de albedrÃo mental y responsabilidad individual, que conducen a la salud mental y a la estabilidad del sistema moral de nuestra sociedad. Lástima que su persona fÃsica no esté presente, ya que falleció hace 9 años, pero si estuviera le comentarÃa que ciudad Juárez está sometida a una ley de causa=efecto tan preciso como los que gobiernan el mundo fÃsico. Le clarificarÃa que el sufrimiento que padecemos en esta ciudad fronteriza, no se debe al azar, sino más bien a errores de conducta y a pensamientos negativos, a las desigualdades socioeconómicas. Ya que la capacidad humana no surgen del capricho del Hacedor o del mecanismo ciego de la herencia genética, sino de los méritos y desméritos de la conducta de sus habitantes. Mi amigo Pepe UlÃn y la Teté Vidal. Comentan: Cuántos más estaremos sentenciados a morir indefectiblemente por culpa de los desalmados malandrines.
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